jueves, 14 de julio de 2011

LONDON: DAY 9 (otra de rutina)

A destacar de hoy, que intenté ir al Shakespeare’s Globe otra vez y fracasé en el intento. Me levanto pronto porque tengo que cambiar de habitación, a las 10 estoy en la calle, pero entre comprar desayuno, leer periódico, mandar CVs, estar paseando, llego al Globe a las 12. Último tour a las 12.30, una cola de 30 personas delante de mí. Total, que otro día que no lo he podido visitar.

El resto de la tarde tranquila, compra de camisa blanca+corbata negra (tras estar en 5 tiendas, al final ha tenido que ser de Zara) para el trial de mañana en Notting Hill. Tras leer el menú y encontrarme con que los Gin Tonic los hacen así:

Cavitation Tonic Martini £9.50

Nitrogen Cavitation infused Tanqueray gin with red cinchona stirred with dry vermouth and orange bitters. Garnished with a black tea air and grapefruit bitters.

me he venido un poco abajo, porque agüita que viene el jefe. No se pierde nada por intentarlo, y no toca asustarse ahora con los tiros pegados que ya llevo encima. Esperemos que en el pub inglés al que iré por la mañana sea bien recibido, no sería mala opción tampoco.

El cambio de habitación me ha acercado al cielo, un par de plantitas más arriba (y el ascensor está siempre ocupadísimo). Habitación de 4, con otra familia. Esta vez, australianos. Padre, hijo e hija (46-19-16 diría yo).

Poco más por hoy, solo queda esperar a mañana.

miércoles, 13 de julio de 2011

LONDON: DAY 8 (aaaaaaaa)

Bueno, por fin el día que había estado esperando todo el fin de semana: la prueba de fuego en el segundo bar trial en el bar molón (Westminster Bank Bar and Restaurant, que por lo visto tenía la segunda barra más larga del mundo –hasta hace poco la primera-). Me levanto, duchita, y a darme un paseo por la mañana. Tocó Trafalgar Square y National Gallery, a la que me llama Antonio (compañero de filología en Granada, también está currando aquí en Londres) y quedamos para darnos un paseo por St. James Park y acercarnos a Buckingham Palace (justo a la hora del cambio de guardia, ni gente que había allí). Paseamos por Green Park, nos ponemos al día, volvemos a Picadilly, un abrazo y un buena suerte, y a prepararme.

Llego al hostal, descanso mi media horita de rigor, y con bastante tiempo, me preparo: camisa negra, pantalones negros, zapatos negros. La camisa la compré en Regent Street para el anterior trial, y cuando me la pongo, salta uno de los botones más cercanos al cuello. Nice-fuckin-one. Tenía tiempo (ahora menos) así que tocó acercarse a Regent Street y pillarse otra, ponérsela allí y tirar para el garito. Llego a las 14.20 (en la Moleskin tenía apuntado que era a las 14.30), pregunto por Kevin (bar manager), hablo con uno de los bartenders y me comenta que no me esperaban hasta las 4.30. Llega Kevin, y lo confirma. Al menos siempre es mejor llegar 2 horas antes que dos horas después.

Con dos horas que quemar, me acerco a un pub al cruzar la esquina, fish&chips+pinta+internet para quemar algo más de una hora, y paseíto por St. James Park mientras escuchaba música y leía el periódico lo que quedaba de rato. Cuando estoy de vuelta, 16.25, todo bien. Un manager que no conocía me enseña todo, muchas risas, que si español por aquí y español por allá, me hace unas cuantas preguntas, se las respondo todas bien, el tipo ve que controlo, todo genial. Me siguen explicando cómo funciona todo, me quedo con la copla de (casi) todo y cada 10 minutos me dicen que me relaje, que tenía el pulso hecho polvo (como si no lo supiera).

Empiezan a llegar algunos clientes (fue una tarde bastante flojita la verdad) y ahí que me pongo a hacer lo que tocase, me lo hubieran explicado o no, bajo la supervisión de los compañeros y de vez en cuando del Kevin este. Era majete, pero siempre le sacaba la puntilla a todo (aquí esto se hace así, de esta manera es mejor porque tal, que si cual). Los compañeros, en cambio, eran geniales: siempre se aseguraban de que sabía lo que iba a hacer, pero de manera muchísimo más relajada. En fin, hice un poco de todo, y mucho de nada (tampoco había clientes como para los 4 bartenders que estábamos detrás de la barra).

A las 2h30m de empezar el trial (coincidía el final de la happy hour, de 5 a 7), Kevin me dijo que era suficiente, que no iba a haber demasiado que hacer hasta el cierre, y que como trial ya había visto lo que tenía que ver. Nos salimos a dar una vuelta mientras él fumaba, que sí tenían a un par de tipos más, que si yo tenía alguna entrevista más, que bueno, si empezaba ahora para cuándo llegara el momento de que hubiera más clientes (es una zona de oficinas, con lo cual en verano están más relajados) estaría completamente entrenado, turnos aquí, turnos allá, paga básica más service, en fin, lo típico. No hubo contacto visual mientras me explicaba el asunto, y me dijo que a finales de semana me comunicaría si sí o si no. No me quedé demasiado convencido, y es una pena, porque con los compañeros sí que hacía un buen equipo, y es un garito en el que podría verme trabajando durante bastante tiempo. Tocará esperar a final de semana, pero más del 20% no le doy, más que nada porque la decisión la tomará el Kevin este y no le vi demasiado contento.

Eran las 7, y ahí no se acababa el martes (por qué todas las cosas se juntan en un día?). Horas antes del trial me llamó Andrés (compañero de filología y Erasmus) para cenar con Victoria (compañera de filología y máster). Llego al hostal, duchita rápida, y para Covent Garden. 1 hora tardé en el trayecto St. James Park – Picadilly (parada en boxes) – Covent Garden. Y eso que está todo relativamente cerca. En fin. Tardan ellos un poco más, ya nos juntamos, que bueno verte, qué tal la vida, etc. Paseíto por Covent Garden (era tarde, así que las tiendas estaban ya cerradas), nos paramos a ver el espectáculo de un actor/payaso/comediante/circense (en un momento dado, dice que su actuación, él la valora en 20 libras por persona, juas juas) y al rato decidimos irnos a cenar.

La cena fue en el tipiquísimo restaurante italiano (Carluccio’s) cerca del sitio bonito, luces bajas, ambiente relajado. Vamos, el sitio para llevarte a tu cita y no tener que irte de copas después. La comida estaba bastante bien, y no era para nada caro (como todos los italianos un poco overpriced, y más en Londres, pero vamos, entraba dentro de los límites). Ah, no sólo estábamos los 3 filólogos, también la madre de Victoria (que incluso había vivido en Londres en su nada lejana juventud) y el siempre presente iPod de Andrés.

Para acabar la noche, cerveza en un pub inglés (y primera Guiness en mi cuenta personal) en el que nos advirtieron que cerraban en 10 minutos, y a los 10 minutos empezaron a apretarnos para que liquidáramos el alcohol que tenían que cerrar y tal. Malditos ingleses y su obsesión por los horarios. Nos despedimos, y cada mochuelo a su olivo. Las chicas a disfrutar de lo que le quedaba en UK, Andrés que cogía un vuelo al día siguiente, y yo que tenía que levantarme temprano para hacer el check-out, soltar la maleta en la luggage room, matar 3 horas, y volver para meterme en la habitación nueva. Ah, y a un minuto del hostal, me encuentro con dos excompañeras de trabajo de Century que estaban de fiesta. Comentamos la jugada que me hizo la manager, y me dicen que el garito está en horas bajas, y que por eso tampoco estaba la otra demasiado receptiva (¬¬). Al final, antes de irme, los he visto a todos a este ritmo.

En cuanto a trabajo, a lo largo del día recibí un par de llamadas de sitios a los que había mandado CVs. La primera fue de “The Duke of Sussex” (Chiswick, suroeste, zona 3, pub tradicional con comida española en el menú - http://www.beerintheevening.com/pubs/s/22/2275/Duke/Chiswick -) en el que me comentaban si podía acercarme a una entrevista el mismo martes. Les comento que tengo un bar trial, y que si pudiera ser al día siguiente. El miércoles el manager no trabajaba, así que lo aplazamos para el jueves, a cualquier hora de 10-18.La segunda llamada, me dijo el manager que era de Notting Hill nosequé (http://www.nottinghillbrasserie.com/) , que había leído en mi CV que mi objetivo era “to develop a bartending career” y que si eso incluía un amplio conocimiento de cocteles. Le dije que era su hombre, y me citaron para un bar trial el jueves (por qué no el maldito miércoles?!) a las 18.00 (camisa blanca y corbata negra, que tendré que comprar en algún lado más pronto que tarde).

En resumen: una oportunidad malgastada, una cena divertida, un par de oportunidades más por las que quedarme más días. Y eso que creía que mi último cartucho sería la prueba de hoy. He pillado habitación hasta el lunes, así que depende de cómo se desarrolle esta semana, ahí tomaré la decisión de cuánto más tiempo pelear por Londres antes de volverme a España.

LONDON: DAY 7 (Monday:Routine)

Rutina: Despertar. Ducha. Paseo. Desayuno. Paseo. Pinta. CVs. Correo. Paseo. Paseo. Pinta. CVs. 0 mails. Paseo. Hostal. Siesta. Paseo. Pinta. CV. Desilusión. Hostal. Paseo. Pinta. Noche. Dormir.

lunes, 11 de julio de 2011

LONDON DAY 6: 1st week is gone

Bueno, por fin domingo, día del señor. Supuse que no tendría mucho movimiento en cuanto a trabajo (la mayoría de los garitos ‘cool’ cierran los domingos), así que me propuse ir al Shakespeare Globe como meta del día y después ir improvisando. Antes de cruzar el Millenium Bridge, tocó comprarse un sándwich y comérselo a los pies de la catedral de St. Paul. Nunca había estado en los exteriores, porque cuando fui con mi hermano entramos directamente a la catedral. Son bonitos, jardines bastante grandes, y para ser domingo, bastante tranquilos.

Me siento en mi banco, empiezo con mi sándwich tal, y al grupo de palomas que siempre está rondando, se une un cuervo que empieza a andar por allí como Pedro por su casa (y esta era la casa de St. Paul!). Un inglés se sienta en mi banco y le da pan de su propia mano. Yo, acojonado de que el cuervo pegara un salto y atacara mi sándwich (no sería la primera vez, ya me pasó en Queen’s Park), terminé prontito y a entrar a la catedral. La visión del cuervo en sí fue bonita, para ser un pájaro tan odiado es mucho más majestuoso que la mayoría.

La catedral era como la recordaba, techos enormes, opulencia a más no poder y el aire que tan poca confianza me inspira de este tipo de edificios. Y para colmo, nada más entrar, la pila bautismal. La bóveda de los susurros estaba cerrada (domingo) y tampoco se podía subir a lo alto para ver Londres, así que no fue una visita demasiado larga.

Como dije antes, el objetivo era entrar al Shakespeare’s Globe. Cruzo el Millenium Bridge comprándome unas almendras garrapiñadas para observar el London Bridge (todavía no he estado allí, igual debería acercarme algún día de estos). Hago una paradita en la Tate Modern para mandar un par de CVs, y cuando me acerco al Globe, me dicen que llego tarde porque solo hay tours por la mañana (¬¬).

Afortunado de mí, tenía el plan B, que era acercarme a la Tate Britain. Me monto en el Tate to Tate Boat (barquito ahí por en medio del Támesis, pudiendo ver las casas del parlamento desde una perspectiva única) y llego al destino: la Tate Britain. Es un museo mucho más convencional, con arte británico desde el s. XVI en adelante, y solo había estado un par de veces antes. No recordaba que tuvieran cosas de William Blake (poeta top5 personal), y no tenía ni idea de que el año pasado adquirieran algunas láminas originales suyas (tres de ellas de un libro que analice este año en una de mis asignaturas). Por destacar algo más, como el cuadro de Lady Sharlott o de Ophelia, que también tocó estudiar en alguna clase de literatura que otra (*cough*Margarita *cough*).

La razón por la que tenía este museo como plan B es que me habían comentado que el edificio se construyó sobre una antigua prisión, aunque allí tenían muchos mapas de por qué las salas estaban ordenadas de esta manera y no de aquella, que si inundación del 1928, y allí mucho niño muerto pero nada de prisión. Busqué un pub cercano en el cual también debería de haber algo relacionado con el tema de la prisión, pero allí lo que me encontré fue un pub de lo más tradicional, una pinta de cerveza fresquita y una lasaña para comer. Para volver al centro, previo paso por Erasmus Street (por qué no había escuchado yo antes que existía?), autobús a Trafalgar Square y fuera.

Trafalgar Square estaba inundada de gente. Tanto, que me quede con ganas de quedarme por allí un rato sentado contemplando. Vuelta al hostal, siesta larga, recargar el portátil, y de vuelta a la calle. Paseo por Leicester Square, pinta en un pub que no ponían fútbol (y se enorgullecían de ello en la entrada!), un ratito de internet, cena en el KFC y al hostal a descansar.

Ah, como master move, le mandé una petición de amistad en Facebook al Russell este del club con el que me topé la noche anterior. La cosa era tirarle la piedra para que hablara con los del club, pero sin ser demasiado explicito. Tras mucho debate interno, el mensaje fue:

“Hi Russell!

It was great seeing you last night, and I have to apology for not stopping and talk for a little bit, but it was late and I felt like you guys were in a rush. I'm staying at Picadilly for one more week, then hopefully moving somewhere else (if I find a job!), so maybe we'll run into each other again soon! Take care :D”

Si Dios quiere, en algún momento debería de volver a pasarme por el club a ver que me cuentan. Aunque lo tenía descartado, parece que es una opción bastante popular entre los que me aconsejan desde España. Por ahora, hasta que no haya nuevos acontecimientos, 0% de que me plante allí para pedir trabajo otra vez.

Mañana será otro día, en el que espero que se mueva la cosa un poquito más y pronto pueda dejar de soltar parrafadas para escribir: London – Day x: Rutina. 10horas de trabajo, 9 de sueño, 5 horas de beber pintas/no hacer nada.

domingo, 10 de julio de 2011

LONDON: DAY 5 (Lazy Sat)

Me despierto sobre las diez, me acerco al Starbucks que encontré primero en Regent Street (tuve que andar bastante, casi llego a Oxford Circus) porque tenía la falsa impresión de que había wifi gratuito. Tras pedirme un “grande capuccino” y una galleta de estas enorme, enciendo mi ordenador, y nada, tenías que ser cliente VIP para poder entrar a internet. Al menos pude robar el wifi de algún otro lado y aprovechar el café (enorme, como siempre) mandando mis CVs y demás.

Como no tenía plan para el sábado, decido acercarme al Royal National Hotel (cerca de Russell Square/British Museum) que es donde se juntan los frikis para jugar a las cartas los sábados cuando hay un evento grande (y este sábado había uno). Llego al hotel, y allí solo había personas de bien (más tarde comprobaría que habían suspendido el evento por movidas raras). Como estaba por la zona de la universidad, me puse a caminar entre la zona en la que sabía que había pubs, y dejé en el The Rocket (pub hermano del The Court, ambos destinados a estudiantes, con sus descuentos y tal) un CV. El chavalillo lo metió al tomo, y fuera. En fin.

Para no quedarme en el mismo pub tomándome una cerveza, doblé la esquina en Charlton Street y tenían montada una pequeña feria internacional, con sus cacharritos de feria de pueblo, puestos con comida de varios países y puestos con libros/artesanía varias. Ah, y mucha policía. Al entrar a la calle, hacía sol. Iba andando a un ritmo normal, ni siquiera parándome en los stands (y mucho menos en las tómbolas de pescar un patito). A mitad de la calle, empieza a llover cosa mala. Busco refugio en el pub más cercano, que estaba al final de la calle. Entro, medio vacío. Tipiquísimo pub inglés. Un par de familias con el nene dando vueltas mientras ellos estaban inflándose a pintas, los 4-5 parroquianos ingleses con su gorra, blanquísimos como la nieve y sus camisetas de sus respectivos equipos, la mesa de billar siempre sonando… vamos, de “This is England” (buena peli!) total. No tenían internet, así que me tomé la pinta tranquilamente, escribí el post anterior y cuando dejó de llover, salí al exterior otra vez.

Volví al hostal para recargar la batería del portátil, descansar mis 20 minutitos, y con un hambre que no podía más, pub de la esquina a ver que tenían. Veo, en orden ascendente de precio “Fish & Chips”, “Cod & Chips”, “THE COD FATHER” (juego de palabras entre el pez ‘cod’, y la peli, el padrino, ‘the god father’). Ansiado perdido, me pido mi pinta y el padre de todos los fish and chips. Cuando me lo trajeron, era como mi brazo. Cuando llevaba la mitad estaba servido, a las tres cuartas partes estaba lleno y comía por orgullo, y cuando lo acabé estaba tan lleno que la segunda pinta (sí, tocó pedir otra para bajar el asunto) casi no la puedo acabar, aunque estaba ocupado mandando CVs y tal, así que no fue tediosa.

El resto de la tarde la pasé en el hostal reposando, le mandé un sms a Leo y me comentó que habían quedado para unas pintas en Camden Town, plan al que obviamente le dije que me apuntaba. Algo antes de salir, me cambió de plan a “una fiesta mexicanísima en Turnpike Lane”, y como ya estaba vestido le di el visto bueno. Al final era una fiesta de cumpleaños con infinidad de brasileños/mexicanos, una chica española y otra colombiana. Destacar lo de las chicas, la primera que había venido a Londres a aprender inglés y llevaba ya 4 años, ahora trabajando de dependienta en una tienda. Supongo que podría optar por trabajar en el McDonalds o volver a trabajar como Barback llevando cajas de un lado a otro y siendo el servicio del servicio (estás para que al barman no le falte nada y pueda servir a los clientes de verdad). Me dio que pensar, y sinceramente, si en x días no encuentro un trabajo que más o menos cumpla con mis expectativas, me vuelvo como un señor a España, y a disfrutar el verano.

La fiesta era en Turnpike Lane (a 10 minutos de donde viví al principio de mi Erasmus en Londres, zona 3, norte de Londres, lejísimos de todo) y tenían allí montada su barbacoa y cervezas por doquier. No iba demasiado animado por el cambio de plan a última hora, ya que yo me quería tomar mis dos pintas y volverme al hostal, pero al final, como era evidente, se alargó la cosa. La gente era bastante maja, buena música, buen ambiente.

Ah, la colombiana. Típica chica Camden (pantalones de cuero, tatuajes everywhere, piercings, delgada rozando la anorexia) por lo visto había estado casada 4 años con un actor porno londinense (wtf) y todas las canciones que puso en español eran “me gusta ser una zorra”, “soy una puta”, “vente en mi boca” y similares. No es de extrañar que en la discusión en la que ella defendía que “no existe el amor de pareja” ninguno le hiciéramos caso. También influye que era ya la hora de cerrar el chiringuito y tampoco queríamos ponernos a debatir demasiado sobre el tema

Para la vuelta, ya que había cerrado el metro, tocó un poquito de bus nocturno. N29, bus of crime (tiene grupo de Facebook el autobús y todo). El mismo autobús que tenía que coger cuando vivía en North London, cuando vivía en la residencia en Camden Town, y cuando salía de trabajar de Century (!). Vamos, el autobús multiusos. Cómo el trayecto era hacia el centro y no el inverso, no había demasiados pasados en el bus, fue tranquila la cosa.

Para volver al hostal, tenía que pararme en Cambridge Circus, pasar por la puerta de Century y llegar al hostal (5 minutos andando). No estaba planeado, pero eran las 2.30 a.m. cuando me bajé del bus y tenía el feeling de que me iba a cruzar con alguien saliendo de Century, y así fue. A lo lejos veo a Russell (cincuentón, cerraba siempre el club a base de Vodka+Ginger Ale, un buen tío). Ahí pensé “ale, a este ahora le suelto un par de historias, que si estoy de vuelta y demás, se alegrará de verme, y como tiene bastante mano en el sitio, habla con algún manager y me llaman fácil”. Cuando estoy a 5 metros, sale Sophie (sí, la jefa, jefa, que me denegó un minuto la anterior vez) y al cruzarnos, sonrisita, bye bye y fuera, pasando de pararme a saludar al hombre este para que me diera un corte la amiga. Una pena, porque cualquier otro manager/trabajador, hubiéramos tenido una charlita de 5-10 minutitos.

Y así acabó la jornada del sábado, sin llegar demasiado tocado (en la fiesta me tomaría 4 pintas o así) y a seguir esperando acontecimientos, teniendo en mente la prueba del martes cada vez más. Pse, demasiada poca chicha para estar en Londres.